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Pablo, Intercambio Juvenil en Francia

En el proyecto “rural world” nos levantábamos todos los días con un programa atareado, flexible y divertido en el que interactuábamos con gente de todo el mundo y aprendíamos todo tipo de cosas nuevas a través de la actividad y la reflexión. Considero que en este proyecto adquirí o mejoré habilidades relacionadas con la cocina, la vida comunitaria, las relaciones sociales y muchas otras cosas útiles relacionadas con el mundo rural como por ejemplo todo el proceso de cortar madera y convertirla en leña.

Las actividades fueron muy diversas. Como punto central del proyecto entrevistábamos a diferentes trabajadores de la zona sobre la vida rural, y con estas entrevistas realizamos al final una exposición. Además de eso, contribuíamos diariamente a la vida comunitaria con actividades como cortar leña, cocinar, o muchas otras, y también realizábamos
muchas actividades de reflexión y de aprendizaje no formal, incluso tuvimos la oportunidad de crear nuestros propios talleres.

La ubicación del proyecto es un pueblo rodeado de montañas y bastante aislado, y aunque no teníamos acceso a internet nunca faltaban actividades a las que podíamos dedicarnos, como subir a las montañas, irnos de viaje a otros pueblos en nuestros días libres, jugar a volley-ball o a baloncesto, o a cualquier cosa que se nos ocurriera tanto dentro como fuera de la casa.

Obviando todo esto, para mí lo más importante que me llevé del proyecto fueron las relaciones que establecí con los habitantes del pueblo y los otros voluntarios, con los que seguro mantendré contacto y quizás volveré a ver algún día.

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